viernes, 28 de abril de 2017

C.V.



Si antes el sentido de la literatura de viajes era poner al alcance del lector paisajes y costumbres de lugares que no conocía y difícilmente podría conocer, ahora, tan viajados todos, las páginas que más nos gusta leer son sobre aquellos otros que sí hemos conocido, y me temo que en parte porque dan relieve a esa ridiculez que tanto nos hincha, el “currículum viajero”.

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