miércoles, 27 de diciembre de 2017

GLOSAS A SALVAGO



Francamente: siento debilidad por la poesía de Javier Salvago. Los aforismos de Hablando solo por la calle, editados por La isla de Siltolá, abundan en ese descreimiento marca de la casa que recorría de arriba a abajo su último poemario, Una mala vida la tiene cualquiera, también en Siltolá. El tándem sociedad-política se lleva la mayor y la peor parte de estos aforismos, a veces en el límite por evidentes ("Lo que sucede en este país no es de recibo"), pero casi siempre con más razón que un santo ("¿Por qué ese empeño de todo el mundo en sacarles el dinero a los que menos tienen?") Pero ojo, aquí hay un poeta, y de vez en cuando nos purga de tanta oscuridad el brillo de un lucero: "La lluvia canta / canciones que alguien dentro / de ti recuerda."
Y no digo más sino que sigo a lo mío, que es aprovecharme, como la cigarra, del hormiguil trabajo ajeno, como hice aquí con Ramón Eder. Me perdonen ambos y los que vinieren.

El misterio no se hizo para adorarlo, sino para desentrañarlo.
[El misterio lo es precisamente porque no se hizo. De haber sido hecho, tarde o temprano se le acabarían viendo las costuras.]

Caminamos a marchas forzadas hacia una sociedad de imbéciles.
[Es decir, que aún no lo somos. Pero si esto se lleva diciendo tanto tiempo, significa una de estas dos cosas: o que nunca lo seremos o que lo somos desde hace mucho tiempo.]

No te esfuerces en ser tú mismo. Tú eres tú mismo siempre, hagas lo que hagas y digas lo que digas. Eres tú mismo, sobre todo, cuando no te gustas y dices que ese farsante o ese canalla no eres tú.
[Pero también eres tú, y acaso más tú que nunca, cuando intentas gustarte.]

Luchó hasta el final, dicen como si fuera algo extraordinario. Todos luchamos hasta el final.
[Sí y no y no sé. Unos luchan hasta el final y otros hasta el siguiente final, que tal vez esté una primavera más allá, un libro más allá, un amor más allá...]

Soy tan poco sectario que si los míos juegan mal prefiero que pierdan. A mí no me vale ganar en el último minuto y de penalti injusto ni en el deporte ni en la política ni en la vida. (Dicho sea, claro está, con todas las reservas que merece cualquier afirmación sobre la contradictoria y voluble condición humana).
[Javier Salvago, al que no conozco, me cae todavía mejor ahora que sé que no es del Madrid.]

Llevamos millones de años fornicando y todavía hay quien se escandaliza, se incomoda, se asusta, se maravilla, se asombra, se vanagloria o se ruboriza de practicar el acto, presenciarlo o simplemente hablar de él.
[Conclusión: habrá que fornicar más.]

Un optimista es alguien que se empeña en sostener que la vida es bella, aunque su vida y las vidas de todos los que le rodean sean una puta mierda.
[Razón de más para ser optimista.]

1 comentario:

  1. Javier Salvago es un gran poeta a la par que persona sencilla, algo que no se prodiga entre los supuestos rapsodas que conozco a excepción de mi ya fenecido amigo Rafael de Cózar…empero Salvago se lanzó al aforismo al igual que el escritor que nos ocupa olvidando el dicho que reza: Del aforismo a la botica.

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